
Techos volando, cables de electricidad sueltos y amenazantes, hierros retorcidos, árboles arrancados de raíz por doquier, vidrios rotos, gente gritando… ¿Qué les viene a la cabeza al leer esto? ¿Tornado, huracán, ciclón? Nooo, no es así. Los uruguayos hemos creado un nuevo nombre: Temporal. Se trata de una cuestión de etiquetas. No sea cosa que si reconocemos que ya no es un país con clima recomendable se nos viene abajo el turismo. Claro, sacrificar ocho vidas no significa nada con el descenso de turistas.
Hace una semana que nos vemos bombardeados por los medios de comunicación uruguayos. Programas que analizan desde los distintos puntos de vista al “temporal” y sus consecuencias. Como si fuera poco haber soportado aquella locura de viento y lluvia, ahora estamos obligados a escuchar esa maldita mentira de “temporal”. Pero la situación es peor: no se animaron a realizar la alerta nacional. La ayuda de bomberos, policías y ambulancias fue insuficiente. Aunque estos hicieron hasta lo imposible para solucionar esos problemas. Lo que sucede es que no cuentan con las herramientas para reaccionar frente a tal magnitud de desastres naturales.
Somos un país de ciegos, un pueblo de ciegos. Ve lo que quiere o le conviene ver. Y como dicen: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Es así. Nos apegamos a las pocas cosas que tenemos como país. Reconocer que el clima ya no es una ventaja, desde el punto de vista turístico, es ponernos más piedras en el camino. La situación es aún peor, ya que somos ciegos por elección.
Les propongo un juego que sé que alguna vez lo hicieron: taparse lo ojos con las manos durante unos segundos, teniendo a otra persona en frente, y destaparlos. Los movimientos de manos van acompañados por las siguientes palabras: “no está”, “aquí está”, “no está”, “aquí está”. Pueden repetirlo todas las veces que se les venga en gana. Sí, acertaron, es un juego que hacíamos cuando éramos muy pequeños. El paso siguiente es mirar por la ventana y ver los resultados que el temporal ha dejado. Es mejor ver la realidad, ¿no? Nunca nos dijeron que la verdad fuera linda, pero es la realidad en fin. ¡Cuidado! La serie de “temporales” aún no terminó.
