Una vez al año me pica la desesperación al ver archivos por todos lados en la computadora. Fotografías que no tienen ni pies ni cabeza guardadas en carpetas sin sentido. Ensayos de las primeras materias del inicio de la carrera. Pues bien, terminé los estudios y ahora comienza una nueva etapa, la de Licenciada. Y otra vez me picó el orden computarizado.
En uno de esos archivos encontré un viejo experimento dispuesto por mi "guía literario" (él entenderá): buscar nombre y apellido en Google. Si la opción es Imágenes resulta más entretenido. Y me tiré a la piscina mundial en busca de resultados.
Encontré dos fotos interesantes. En una aparecía una joven con mi mismo nombre. No me sorprende porque tengo un apellido bastante común. Pero la segunda imagen sí causó impacto. Hablaron de miedo… Sí, este término se asemeja a lo que sentí al verla. Algunos dicen que en situaciones de riesgo visualizan imágenes de experiencias pasadas. En mi caso, no fue necesario llegar a ese punto (al de riesgo). Lo extraño es que el dibujo no es de mi autoría, aunque compartimos el mismo nombre, pero es muy similar a los garabatos que hacía
de pequeña.
Casi la misma flor, nubes realmente parecidas, un sol idéntico, una chimenea similar y esa especie de abeja-mariposa igual a la que dibujaba en los salones de mi infancia.
La autora vive en Argentina y sólo tiene cinco años…
P.D.: Este espacio llegó a su primer año. ¿Quiere decir que ya no soy gusanita? Entonces, ¿mariposa? Opinen, ustedes dirán.