Cinco días a la semana suelo hacer el mismo recorrido para ir a la facultad. A eso hay que sumarle la vuelta a mi casa. Camino monótono, aburrido. Una y otra vez transito por las mismas cuadras, piso casi siempre las mismas baldosas, me encuentro con los semáforos de siempre, veo a la gente de todos los días. He intentado cambiar de trayecto, pero a la larga se repite la historia. Es como estar en “The Truman Show”; cuando Truman (Jim Carrey) está sentado en el auto mientras mira por el espejo retrovisor y ve cómo sucede siempre lo mismo.Pero hay una diferencia: en mi caso veo diariamente un loco nuevo, un loco suelto. Sí, es en serio. Se trata de una locura moderna, típica de nuestros tiempos. Ataca a personas de cualquier estrato social y sin ningún tipo de distinción de sexo, edad o raza. Hablan solos mientras caminan. Reconozco que algunos son hasta divertidos. Otros dan escalofríos, más aún cuando nuestras miradas se cruzan. Ayer tuve uno de esos encuentros, para nada deseados. Un hombre de paso lento, piernas delgadas y torso grueso. Estaba cubierto por unos harapos que parecían ser una camisa y un pantalón. El pelo, por llamarlo de alguna forma, consistía en un nido de pájaros humano. Lo miré, me miró, nos miramos (muy al estilo de telenovela). La agudeza de su mirada ocasionó un golpe virtual; mis ojos corrieron desesperadas hacia otra parte buscando algo para entretenerse. Nos cruzamos, luego interrumpió su paso y estacionó los harapos con el nido de pájaros justo en el medio de la vereda. Quedé atónita. Las palabras gesticuladas por el señor Pájaro rebotaban en mi cabeza mientras trataba de descifrarlas. Caminé dos o tres cuadras y recién logré
llegar a una frase coherente: “Vida, che. Vida”.Anteriormente había dicho que no es una locura selectiva. Este tipo de desequilibrio mental se desarrolla muchas veces por el estrés. Y lo escribo porque me documenté, no lo digo porque es lo primero que se me ocurre. Una psicóloga amiga aclaró las dudas de esta ignorante gusanita en cuanto a los misterios de la mente. Parece tratarse de un mecanismo con el cual nos defendemos en cierta forma. Ahora entiendo por qué hay tanta gente hablando sola. Hace más de un año que me crucé con una señora muy bien vestida, con joyas hasta en el dedo gordo del pie izquierdo. La veía muy dispersa, hasta que su boca empezó a disparar palabras sin sentido. Se ve que la joyera estaba tensa. Y bueno, si algún día me ven por la calle hablando sola, hagan de cuenta que no soy yo, es la gusanita estresada.
4 comentarios:
Foster children - easy to love, hard to lose
Being a foster parent: "isn't it hard?" Well, says veteran foster parent Robin Hosmer, it's easy - and it's hard.
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Gusanita estresada:
Tengo que decirte que hasta tus encuentros con los locos parecen una historia romántica. Un encuentro entre dos amantes.
Ojalá los que hablaran al aire fuera por estress tan sólo. Creo que hablan porque nadie les habla a ellos, porque quieren escuchar aunque sea algo que se parezca a un sonido humano en sus oídos.
La soledad se volvió una enfermedad, el miedo a la muerte también.
¿Es la calle tan rutinaria? Quizá te conviene deternete en las pequeñas imágenes y te darás cuenta que siempre vas por caminos diferentes.
Espero escuchar más de tus historias y que te sigas fijando en esa gente que muchos pasan de largo.
Le estás tomando el gusto al blog, el gusto de la confesión.
buenisimo gusanita. aveces soy ese tipo con nido de pajaros en la cabeza. creo que me viste por ahi caminando y hablando solo comi sueños y obsesiones
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