Algunos no superan la etapa de la niñez. Me refiero a la existencia de una estrella, en esa fase, que brilla mucho y se la llama egocentrismo. Es el mundo del Yo: Yo quiero esto, yo como lo mismo, yo tengo uno más lindo, yo y mis abuelos, yo, yo, yo, yo... Al estilo Janis Joplin previo a sus conciertos: se tomaba unos cuantos minutos para repetir hasta el “no cansancio” la misma palabrita una y otra vez. Meditación, quizás. Recuerdo el documental que mostraba a la actriz que interpretaba a Japlin, diciendo enloquecida segundo tras segundo al compás de movimientos hacia delante y hacia atrás; como los que poseen un desequilibrio mental y están compenetrados en su propio mundo. No digo que estos niños se muevan así, aunque parecen tener hormigas en el interior de sus menudos cuerpos. Más bien intento llegar al “yoísmo” infantil. Todos los pequeños que están acá empiezan las frases con esa palabra. Antes que nada, marcan el sujeto de la oración. Es lo más importante, luego el resto actúa como simple acompañamiento. Es lo mismo que un plato de fideos al cual se le agrega salsa. El fideo es fideo, lo otro es color. La esencia la tienen clara. En la infancia “todo gira entorno al Yo del infante y es incapaz de distinguir entre su propio punto de vista y el de los demás”*. Por ende, las peleas entre ellos proliferan. Una de las niñas, cabello negro y con rulos amplios en las puntas, se para, camina hacia otra pequeña y le tira de las colitas. La pobre víctima no tiene tiempo de reaccionar, queda atónita. La mira de arriba a abajo, por lo visto es una actitud típica, busca con sus ojitos a la maestra y cuando ésta le responde la mirada comienza el llanto. Bueno, como dice Simon, empieza “el lloro” de la inteligente víctima. Y ya que estamos con esa palabra la voy a utilizar: yo hacía lo mismo con mi hermana. Sí, era igual. Conocía muy bien los momentos en los que tenía que largar el moco y cuándo no era propicio. Se pueden desarrollar técnicas asombrosas y logros aún más sorprendentes. Hasta el día de hoy detecto esos momentos en los que conviene abstenerse de lágrimas. Esta niña tiene un prometedor futuro en cuanto a manipulación se trata.
4 comentarios:
uuu que loco el Ego...
Nacemos, crecemos con el... algunos lo desarrollan tanto, que les pude llegar a estallar.
Te dejo saludos.
"Ape": Por desgracia son unos cuantos los que dejan crecer y crecer el ego. Pero tardo o temprano explota ese aspecto negativo.
Saludos!
Ludovico: Ya verás la última parte de este reportaje. Contiene un pequeño homenaje, por llamarlo de alguna forma. Pero habrá que esperar unos días... jeje
Un abrazo!
Pegado el 1 de noviembre, día de Todos los Santos.
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