lunes, setiembre 12, 2005

Infierno terrenal

Sobrevivir un informativo no es tarea fácil. Y más aún cuando la vedette es la violencia. Que los niños en las escuelas cada vez son más agresivos, que en las protestas resultan muertas y heridas decenas de personas, que los asaltos se incrementan y la respuesta policial es insuficiente... Panorama negro, tétrico, apocalíptico.
Paranoia al mando. Salir a la calle conlleva jugarse la vida. Pero quedarse en los hogares también lo es, ya que cualquier imbécil puede entrar y matarte por unos pocos pesos. Vivimos en una psicosis continua. Supongo que los psicólogos (aquellos que se especializan en clínica) percibirán un incremento de la demanda. Bueno, al menos estamos dando trabajo, jejeje (aclaro, es una risa irónica). Lo sé, tengo una visión oscura, pero así quedo al presenciar un informativo uruguayo. Me parece imposible que no existan noticias con finales alegres. No pretendo ver sólo buenas noticias porque no le haría justicia a la realidad, pero tampoco irse al otro extremo. Sé que el morbo vende, pero también lo hacen las películas con finales felices. Y esto no lo digo yo, lo afirman los eruditos. Quizás aún soy bastante ingenua o, tal vez, las noticias sin violencia no son relevantes. Algunos dirán: “Para eso está la ficción, querida”. Sí, pero resulta patético deprimirse y estresarse con la sola idea de salir de la guarida. Caminar por la calle y estar pendiente de los potenciales asaltantes. En realidad, no sé porqué escribo esto. Es que sentí la necesidad de poner en palabras lo que me sucedía. Impotencia, ese es el término que ejemplifica claramente lo que siento. Y este blog se ha convertido en una especie de confesionario o algo así. Ya lo ven, siempre escribo los miércoles y esta vez me anticipé. No pude detenerme. Lo lamento por ustedes, ya que tuvieron que leer la angustia de una gusanita ingenua (agradezco a los que se animaron a leer todo el texto).

Dato nada despreciable 1: en un informativo uruguayo pronunciaron la palabra violencia 14 veces en sólo media hora. Termina actuando como una especie de mensaje subliminal.

Dato nada despreciable 2: como cierre del programa se informa sobre la sorprendente recuperación del bebé transplantado en Buenos Aires, Ismael Bonilla. ¡Gracias!, al menos una buena.

2 comentarios:

La gusanita Guiñal dijo...

Ludovico: discrepo contigo, ya que es un error acostumbrarse a lo malo. En este caso, a la violencia. Si no empezamos a solucionarlo desde lo particular, lo individual, desde nuestros hogares, no podemos pretender nada de los otros. Cuidado, reconozco que soy un tanto (bastante) paranoica. Gracias Ludovico por tu opinión!

Anónimo dijo...

Me sorprende la gente que aún recomienda Blade Runner. ¿Tan poca confianza tiene en la cultura cinematográfica de los demás...? Esa excelente película está requetevista.
Espero que Ludovico recomiende algo raro para que disfrutemos del cine.
Yo estoy contigo, Gusanita. No podemos dejarnos escombrar por las miserias.