viernes, noviembre 25, 2005

Ericlímax

No tengo sueño. Estoy acostada en mi cama con la ventana abierta, disfrutando del fresco aire nocturno, escuchando buena música. Al menos lo es para mí. Eric Clapton es buena música. Mientras mis amigas, en la adolescencia, escuchaban a los Backstreet boys, yo prefería al hombre de mirada profunda y marcadas arrugas. Era el bicho raro del grupo. Aunque también me dejé llevar por el frenesí de la edad y escuchaba cumbia hasta el cansancio. Pero, supongo, que se trata de un detalle poco digno de destaque.
Lo más brillante de Eric, perdonen la confianza, consta de la profundidad musical. ¿Cómo decirlo? Sí, creo que puedo realizar una definición. Escuchar a Eric requiere estar preparado para experimentar un orgasmo espiritual. Aquí no entran ni los gemidos, ni el sudor, ni los movimientos acrobáticos. Sólo hay que estar listo para disfrutar del clímax sonoro. El mayor placer auditivo.
Back home es el nuevo disco de este maestro. Una muestra más de la grandeza de ese ser humano que vivió unas cuantas desgracias. Este hogar siempre estará abierto para recibirlo todas las veces que quiera.

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